Una casa de cuento en medio del bosque

Una casa de cuento en medio del bosque

Tiene un riachuelo en el jardín y una casita de juegos pintada de rojo. El salón es un mirador al bosque y las camas se acurrucan bajo la buhardilla… La reforma de esta casa es un cuento con final feliz

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Fachada y jardín de la casa . En medio del bosque

En medio del bosque.La primera imagen de la casa, rodeada de naturaleza, nos traslada a alguno de nuestros cuentos preferidos de la infancia. La mesa y las sillas plegables del jardín están en Vivero Ruiloba.

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Mesa y sillas en el jardín. En el jardín

En el jardín.Un precioso rincón para tomar una taza de chocolate caliente aprovechando el sol de la mañana. En la mesa de forja, jarra y tazas, a la venta en Verdecora. Mantel, en La Rústica.

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Fachada de la casa. Reforma con encanto

Reforma con encanto.La casa era una antigua cuadra. En el banco, cojín verde de Tere Bárcenas.

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Casita en el jardín. Un jardín asilvestrado

Un jardín asilvestrado.Desde la casita de madera se aprecian los colores del jardín.Todas las plantas están en Vivero Ruiloba. Farol de Ikea y cesta, en El Molino de la Rabia.

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Casita de madera en el jardín. Casita de madera

Casita de madera.La casita de juegos la realizaron y pintaron los propietarios junto con sus hijas. Sillas de Ikea y cojines, en La Rústica. Plantas, en Los Peñotes.

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Banco con mesita junto al porche. Junto al porche

Junto al porche.Un lugar perfecto para descansar o charlar un rato. Banco de teca y mesa auxiliar de Unopiù. Los cojines son de Gastón y Daniela. Manta y cesta, en Verdecora. Farolillos, en El Molino de la Rabia.

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Porche con comedor en el jardín. Comedor de exterior

Comedor de exterior.En los días más cálidos comer viendo el paisaje es una maravilla. La mesa de comedor, de teca, es de Unopiù. Las sillas, también de teca, son de la misma firma.

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Arreglo floral en la mesa de centro. Centro invernal

Centro invernal.Un arreglo sencillo y original, realizado con bayas rojas y castañas del jardín. Bol de Ikea.

 

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Mesa de comedor en el jardín. ¡A la mesa!

¡A la mesa!.La mesa de comedor, de teca, es de Unopiù. Las sillas, también de teca, son de la misma firma. Mantel a la venta en La Rústica.

 

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Marcadores en la mesa de comedor. Detalles para vestir la mesa

Detalles para vestir la mesa.Marcadores con forma de pajaritos, en El Molino de la Rabia. Las etiquetas las hizo nuestra estilista.

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Entrada a la casa

Entrada a la casa.Nada más entrar encontramos un acogedor rincón de lectura. Escalera y librería de José Antonio Posadas. Cómoda de Natalia Parladé.

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Salón con ventanal y chimenea. Un salón con vistas

Un salón con vistas.Muy cálido y acogedor, arropado por las telas. Sofá y butaca Ektorp de Ikea. Mesa de centro de roble, en Almazen. Puf de Grupo 13.

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Ventanal del salón con muchos cojines. Mirador al bosque

Mirador al bosque.El sofá de obra transforma el ventanal en un mirador. Cojines lisos de Gastón y Daniela.

 

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Comedor con sillas color rosa. Salón comedor

Salón comedor.El comedor se comunica con el salón gracias a un tabique a media altura. Mesa, diseño de Mónica Jessen. Las sillas fueron pintadas por Mónica Jessen. Alfombra de Ikea.

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Vista del comedor hacia la cocina. Del comedor a la cocina

Del comedor a la cocina.El comedor está integrado en la cocina. Jarrón y salseras, en Almazen. Vajilla, individuales de ratán, servilletas y cubertería, en El Almacén de la Loza. Lámpara de Ikea.

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Detalle del servicio de mesa . Una mesa creativa

Una mesa creativa.Fíjate en este original detalle para decorar la mesa: una libélula realizada con alambre, cartulina y ramas. ¡Un servilletero muy especial!

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Cocina con mobiliario de madera. La cocina

La cocina.Pequeña pero con todo lo necesario. Mobiliario en blanco de Cocinas Pinto. Encimeras de Silestone y horno de Fagor.

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Dormitorio infantil con litera. Dormitorio infantil

Dormitorio infantil.Litera de José Antonio Posadas. Escritorio de Ikea. Colchas y cojines de patchwork de Becara y moqueta de Tapicerías Beljemi.

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Dormitorio infantil abuhardillado. Bajo la buhardilla

Bajo la buhardilla.Cama nido realizada por José Antonio Posadas. Colcha y cojines de Becara. Silla de fibra natural, en La Rústica. Papel de la pared de Casa & Jardín.

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Dormitorio principal con papel de flores. Dormitorio principal

Dormitorio principal.Muy romántico y alegre. Colcha de Zara Home. El papel de la pared es de Casa & Jardín.

“Yo soy de las que piensan que las casas te eligen a ti, y no tú a ellas”, dice convencida Lorena.“ En un viaje que hice por Cantabria, un día vi, por casualidad, una casa que me enamoró. Se trataba de una antigua cuadra situada en un lugar idílico, con muchísimo terreno, su propio riachuelo… un verdadero sueño. El caso es que al cabo de un tiempo, hojeando una revista, allí estaba. ¡Una foto de la casa de mis sueños, y estaba en venta! No me lo podía creer. Parecía que la casa me había encontrado. La compramos sin dudarlo”.

A partir de ahí comenzó la tarea de rehabilitación, de la que se encargó un constructor de la zona, José Luis Tirador. Aunque Lorena tenía claro lo que quería, se dejó asesorar por Ana Delgado, que además de ser amiga suya es interiorista y propietaria del estudio de decoración Laminter.

“Lo más importante era sacarle todo el partido al maravilloso entorno de la casa y darle protagonismo al jardín. Por eso colocamos un comedor exterior y, un poco más apartado, creamos un rincón encantador en el que disfrutar de la naturaleza a cualquier hora del día. Es perfecto para tomar el aperitivo, un café o simplemente conversar”, nos explica Lorena. En el porche situaron una agradable zona de estar y un banquito que se convierte en un magnífico mirador.

Salón con ventanal y chimenea

Ligeramente apartada de la vivienda principal encontramos una pequeña casa pintada de rojo. “Es una casita de juego para las niñas –concreta Lorena–. Siempre nos había hecho ilusión que tuvieran una y, ahora que teníamos la oportunidad, había que aprovecharla. Al principio dudamos sobre cómo construirla, pero enseguida se nos ocurrió la idea de copiar las típicas construcciones tradicionales de Suecia, el país natal de mi marido. Así tendríamos un pedacito de su tierra en nuestro nuevo hogar”.

En la reforma de la casa se mantuvieron todos los materiales originales posibles, como la piedra y las vigas de madera, y se colocó el suelo de barro y la carpintería típicos de la zona.“Quería que se conservara la atmósfera rural de la cuadra. Me fascina su sabor rústico”, confiesa Lorena. “También me hacía mucha ilusión disfrutar del paisaje desde el interior, y por eso instalamos un frente acristalado que recorre la pared y que ha llenado de vida y de luz toda la vivienda”, describe satisfecha.

UNA CASA DE MADERA DECORADA CON MUCHO ESTILO

Entonces llegó el momento de distribuir los espacios, de forma que todos los ambientes quedaran comunicados y a la vez bien diferenciados. Junto con Ana, encontró soluciones tan estupendas como el murete que separa el salón del comedor o el tabique abierto que independiza la cocina sin dejarla cerrada al resto de la planta. En el salón, para no restar protagonismo a la naturaleza que se asoma a través del panel de cristal, optaron por un sofá de obra de baja altura, que no obstaculiza las vistas, y otro colocado enfrente, desde el que se disfruta plenamente de ellas. “Me apetecía tener un comedor rosa. Se lo comenté a mi amiga Mónica Jessen, que es interiorista y me ayudó con la elección de muchos muebles –comenta–, y ella me propuso introducir el color con unas sillas pintadas, que han quedado geniales”.

Dormitorio infantil abuhardillado

Para la cocina escogieron muebles y revestimientos de aire rústico, “que es lo que la casa pedía”, según sus propias palabras. Unas escaleras llevan a los dormitorios. En el de las niñas, Lorena aprovechó el espacio al máximo con unas literas y una cama extra con cajones. “Normalmente vienen amigas de mis hijas a casa. En verano, cuando vuelvo de la playa, siempre lo hago con algún ‘niño de más’”, bromea. También cuenta que, después de haber vivido en muchos países, Estados Unidos e Inglaterra entre ellos, y tras haber visto muchos tipos de decoración, se declara “una enamorada del estilo típico de Nueva Inglaterra, con un toque ‘cursi’”, describe entre risas. Por eso quiso recrear esa atmósfera “entre rústica y romántica” en los dos dormitorios. Con la madera pintada en tonos grises, el suelo enmoquetado, las paredes cubiertas de flores y los textiles estampados y perfectamente combinados, ¡objetivo conseguido! “Esta decoración campestre me recuerda a Nantucket (Massachussets), una isla idílica donde tenemos la suerte de veranear”.

Con esa inspiración, llenó de rosas las paredes de su habitación, llena de luz gracias al nuevo ventanal que recorre la pared frente a la cama. El resultado, lejos de quedar excesivo, recrea la atmósfera romántica y acogedora que Lorena buscaba. Y está feliz, porque ha conseguido convertir un flechazo en una casa a su capricho. ¿No es el sueño de cualquiera?

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