Requisitos para un primer dulce hogar
Chico conoce chica. Quieren vivir juntos. Se mudan. Empiezan por un piso pequeño. Lo reforman. ¡Ya tienen todo lo que necesitan!
¿Por dónde íbamos? Ah, sí. El piso está reformado y listo para este par de tortolitos. Y aunque en su fantasía proyectan una vejez rodeados de hijos, nietos y una gran casa en el campo, empiezan por el principio: un piso chiquito, apto para su primer presupuesto y su vida de urbanitas empedernidos. ¿A quién le importan los metros cuadrados? Aquí de lo que se trata es de hacerse un nidito y ser felices en él. Algo así es lo que le ocurrió a la joven pareja, que se hizo con este piso antiguo en el centro de Barcelona.









